
Estoy aprendiendo a respirar, podría sonar a metáfora pero es rigurosamente cierto. Hace mucho tiempo que domino la técnica de respirar profundo. Ahora estoy pasando esa barrera inicial de respirar con el abdomen para respirar con los hombros.
Me tumbo, subo un poco las rodillas y respiro.
Suelto el aire despacio.
Tomo aire de nuevo.
Con todo el abdomen lleno de aire, sigo tomando aire desde el centro de la espalda hasta que mis hombros se elevan.
Crujen.
Lo suelto.
Vuelvo a tomarlo.
Noto la tensión acumulada en la espalda.
Un nudo en el centro de la espalda está a punto de soltarse.
Suelto el aire.
Inspiro.
Más.
Más.
Más.
Algo similar a una oleada de dulce y suave alivio me llena de placer.
El nudo sigue ahí.
Igualmente me siento extrañamente feliz.
Por respirar.
Por respirar tan hondo.
Por que me entran ganas de sonreir mientras lo hago.
Y me pasan pequeños flashes mentales: girasoles amarillos, olor a tormenta, el calor bajando a las plantas de mis pies.
Me duele todo.
Claro que sé que esto es así y que primero me hará polvo y luego con el tiempo me curará pero me duele todo.
No pensaba tomarme el relajante muscular que me recomendó, ni el analgésico, ni la pomada por si la rigidez se hacía excesiva. Pero acabé por hacerlo ayer.
Espalda contracturada desde el trapecio pasando por las dorsales y rozando las lumbares con proyección dolorosa en forma de migrañas y latigazos violentos en las piernas hasta las corvas.
Hace seis meses que vivo con ello hasta el punto de que me he habituado a seguir mi ritmo ignorando las punzadas y la rigidez sólo por la pura pereza que me da ir a una consulta médica.
Empezaba a pensar que quizá fuera un dolor fantasma, carente de significación física, el diagnóstico de la fisioterapeuta no deja lugar a dudas: es total y absolutamente físico, así que ahora que puedo quejarme libremente (no entiendo como puedes estar de pie, tiene que dolerte muchísimo, esta espalda está realmente hecha un bloque) me siento feliz sabiendo que tiene los días contados.
Siempre fui estúpidamente estoica.
30 de marzo de 2007
Hablemos sobre mí que soy un tema fascinante
Publicado por
Rosalia
en
16:06
Etiquetas: hablemos de mí que es un tema fascinante
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1 comentarios:
Por más que lo intentes no podrás hacer que duerma con tu relato, a lo más comenzaré a cerrar los ojos de poquito, pero sin perder la noción... soy un tipo duro.
Pasando a otro tema, por que me tienes tan abandonado?, anda a verme huapa!, que escribí texto nuevo con la foto de los bizcochos.
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