Sigo sin dormir.
O empiezo a no dormir.
Cuenta la leyenda que el año pasado conocí al hombre de goma durante uno de mis insomnios. Harta de dar vueltas en la cama, me deslicé aún de madrugada y me fui a mi pijísimo gimnasio de horario amplio.
A esas horas había algo definido como oriental y aunque el nombre no me provocó una cascada de sensaciones festivas, el ambiente nada más entrar sí que me gustó.
Un tipo tímido y pecoso empezó a hacer estiramientos. Yo traté de seguirle cómo buenamente pude. Hasta que sin calientamento previo se abrió de piernas en el suelo.
Ahí estuve a punto de echar a correr y sujetarle pensando que el tipo se había caído y no podría volver a recomponerse.
Me dio un susto tremendo, nunca había visto a un hombre tan flexible. La primera media hora hace estiramientos, el resto es una mezcla de taichi con música moderna de fondo y en ocasiones los últimos diez minutos los dedica a relajación.
Me enganché a sus clases enseguida porque me encanta doblarme sobre mí misma. Luego descubrí el taichi, 27 posturas donde lo importante son la coordinación, la estabilidad, el equilibrio y sobre todo la templanza y la memoria.
Precisamente las cualidades que primero pierdo cuando no duermo.
La prisa es enemiga del taichi, lo importante no es como en otros ejercicios la postura final, sino el recorrido.
Bah. Me volví a despertar. No me apetece escribir, así que mejor me pondré a leer.
Vds tienen un par de links abajo (no supe ponerlos arriba) donde pueden encontrar qué leer, si es que se despertaron también.
20 de diciembre de 2006
Publicado por
Rosalia
en
19:46
Etiquetas: insomnios varios
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
yo aún duermo...
Qué lindo..
Es mi primer lector anónimo que comentó.
Pásese de nuevo, con el tercer comentario podemos obsequiarle con un té con vainilla. Y con el quinto tendrá vd una almohada cervical.
Publicar un comentario en la entrada